El metal expuesto a la intemperie —rejas, portones, estructuras y techos— tiene un enemigo constante: la oxidación. Sin la protección correcta, el óxido avanza silenciosamente hasta comprometer la estructura.
Por qué el metal necesita un tratamiento distinto
A diferencia de un muro, el metal no es poroso: la pintura no penetra, se adhiere a la superficie. Además, la humedad reacciona químicamente con el hierro y el acero para formar óxido, un proceso que solo se detiene con una barrera protectora adecuada, no con cualquier pintura decorativa.
Anticorrosivos: la primera línea de defensa
Nuestros Anticorrosivos están formulados específicamente para crear esa barrera protectora sobre rejas, portones y estructuras metálicas, deteniendo el avance del óxido y preparando la superficie para el acabado final si se desea pintar sobre ella.
Techos y superficies de zinc
El zinc y los techos metálicos tienen un comportamiento distinto al hierro o acero: están expuestos a sol directo, dilatación térmica constante y lluvia directa. Nuestra línea ColorZinc está diseñada específicamente para adherirse y proteger este tipo de superficie, algo que un anticorrosivo genérico no logra de la misma forma.
Antes de pintar metal: elimina el óxido existente
Si ya hay óxido visible, es necesario removerlo (con lija, cepillo de acero o removedor químico) antes de aplicar cualquier producto. Pintar directamente sobre óxido activo solo retrasa el problema: el óxido sigue avanzando bajo la nueva capa.
